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    2008-04-09

    TEQUILA Y SAL

       Esto probablemente debería estar pegado en el espejo donde lo podamos leer todos los días.

    TEQUILA Y SAL

    Tal vez no te des cuenta, pero es 100% cierto.

    1. Existen por lo menos dos personas en este mundo que morirían por tí.

    2. Por lo menos 15 personas en este mundo te quieren de alguna forma.

    3. El único motivo por el cual alguien te podría odiar es porque quieren ser como tú.

    4. Una sonrisa tuya puede traerle alegría a cualquiera, a pesar de que no les caigas bien.

    5. Cada noche, ALGUIEN piensa en tí antes de dormirse.

    6. Eres todo para alguien.

    7. Eres especial y única(o).

    8. Alguien que ni siquiera sabes que existe, te quiere.

    9. Cuando cometas el peor error del mundo, algo bueno viene de ello.

    10. Cuando pienses que el mundo te ha dado la espalda, fíjate con atención.

    11. Siempre recuerda los halagos recibidos. Olvídate de los malos comentarios.

    Siempre recuerda.... cuando la vida te dé limones, pide tequila y sal, armas una margarita y me invitas!!

     

                                                       

     

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    EL OLVIDO

    El olvido no es victoria sobre el mal ni sobre nada
    es la forma velada de burlarse de la historia.
    Para eso esta la memoria q se abre de par en par
    en busca de lo perdido.
    No olvida quien finge olvido
    sino quien puede olvidar.

     Mario Benedetti

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    UN CUENTO PARA APRENDER
     
    Este es un cuento q lei hace tiempo y me gusto mucho. Con el puedes darte cuenta de q lo bueno no dura eternamente pero lo malo tampoco. Leedlo y comprenderlo.
     
                                                              Corazón rojoTANIACorazón rojo
    Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

    - Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

    Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...
    Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

    -No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje. El anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey.

    -Pero no lo leas -le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

    Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante
    Y no había ningún otro camino...

    De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso:
    Simplemente decía "ESTO TAMBIEN PASARÁ"

    Mientras leía sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos. El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

    El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

    -Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
    -¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

    -Escucha -dijo el anciano-, este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

    El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "ESTO TAMBIÉN PASARÁ", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.

    Entonces el anciano le dijo:

    -Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.